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domingo, 26 de agosto de 2018

London calling (II). Lugares de obligada visita cuando viajas con niños



Londres ofrece tantas posibilidades de ocio, cultura y diversión que es posible que si me meto a fondo con este tema, acaben de restaurar el Big Ben y yo siga escribiendo. Porque por si no lo sabes, si tienes mucho interés en ver el Big Ben, deja tu visita para el año 2021; antes solo verás un montón de andamios. Pero dejando de un lado este pequeño contratiempo, Londres bien necesitaria una estancia de un par de meses si es que queremos ver todos los lugares que merecen la pena. Como eso igual nos sale un poco caro, aquí os dejo los lugares que sí o sí tenéis que visitar si habéis viajado con vuestras fierecillas. Podéis pinchar en el nombre de cada uno de los sitios para ir a su web oficial.

Así os lo conté por stories de Instagram


Tiendas M&Ms y Lego.

Ambas entre Leicester Square y Picadilly Circus. En la primera, cuatro plantas dedicadas al chocolate y como plus, si te pasa como a mí y gozas viendo cosas ordenadas por colorines, lo vas a flipar. Es cara si compras merchandising, pero si coges una bolsita y te echas de los tubos de las paredes, te costará 1,99£  los 100g. Aún así, puedes entrar, echar un vistazo, hacerte fotos y no comprar nada, que no te llamarán la atención, pero resístete si puedes.

   


La tienda Lego debería ser de obligada visita aunque fuera para ver el Big Ben de Lego, o la cabina de teléfonos. Eso sí, calcula que cualquier cosa que vayas a comprar te va a costar entre un 15 y un 20% más caro que en cualquier juguetería española, pero también es verdad que si eres friki de la marca, allí vas a encontrar ediciones exclusivas, todas relacionadas con la ciudad y sus iconos.

  


En Regent St. Cinco plantas de juguetería. La diversión comienza en la misma puerta, donde suelen hacer animaciones para los peques. Dentro, un buen número de dependientes hacen demostraciones de los juguetes, teatrillos, shows... Tampoco te pierdas la reina Isabel de Lego, ni la sección de Star Wars que hay en el sótano, con un Kylo Ren empuñando su espada láser, también construído de Lego. 


  



La entrada principal está en Cromwell Road, pero hay otra en Exhibition Road en la que suele haber menos cola. Si llegas temprano, pide el backpack de explorador, aunque nosotros no lo hicimos y se lo pasaron de muerte. Las colas a primera hora son kilométricas, pero van muy rápidas, aunque nosotros llegamos alrededor de las 11´30 de la mañana y pasamos directamente. La entrada ya impresiona, unas escaleras mecánicas te meten en el centro de la Tierra para conocer los entresijos de los volcanes y los terremotos. Por cierto, si entras al supermercado japonés, podrás vivir un terremoto en vivo y en directo. Calcula que vas a tener que comer en el Museo, porque en una mañana es literalmente imposible verlo, más si vas con peques. Existen varias cafeterías por el Museo, en las que tomar un sándwich o una ensalada, puedes tomar una riquísima hamburguesa en el T-Rex Grill, el restaurante del Museo - nosotros comimos allí - o llevarte algo de casa e ir a la zona de picnic que hay en la planta baja. Pero lo que no os podéis perder de ninguna de las maneras es el Investigate Center. Al lado de la zona de picnic, se trata de un laboratorio para los más peques, en los que podrán realizar sus investigaciones científicas con piezas auténticas como distintos fósiles de animales, plantas, insectos, ejemplares marinos, minerales... Podrán tomar notas, mirarlos con el microscopio, pesarlos, medirlos y recibir las explicaciones y consejos de los investigadores profesionales que están allí para ayudarles. Todo ello en inglés, eso sí, pero son bastante pacientes para que hagáis de traductores a los peques. No hay que reservar, solo esperar en la puerta a que te den las instrucciones y normas de la sala de investigación. 

Investigate Center y entrada a la
exposición del Museo de Historia Natural


Diana Memorial Playground.

Está en Kensinton Gardens, pero no te confundas, no está cerca de The Serpentine, ese cutremonumento que se les ocurrió para homenajear a Lady Di que consiste básicamente en una acequia para meter los pies. Para encontrarlo, pon en Google Maps Broad Walk o directamente, Diana Memorial Playground. Está abierto hasta las 19´45 en verano (una hora menos en invierno) y hay monitores que hacen actividades con los niños. La entrada es gratuita, aunque está controlada por un guarda. No pueden entrar niños solos, como es lógico, pero tampoco pueden entrar adultos que no vayan acompañando a niños. Es más, si vais en grupo y entráis primero con los niños y el resto de adultos quieren entrar más tarde, tendréis que ir a la puerta a buscarlos. Los adultos que no vayan acompañando a niños que quieran visitar el parque pueden hacerlo de 9 a 10 de la mañana, una hoara antes de la apertura general ¿Y qué vais a encontrar allí? Pues tipis indios, un barco pirata de madera enorme, arena, riachuelos, tesoros, barcas colgantes... en fin, una fantasía inspirada en el mundo de Peter Pan que hará las delicias de niños y grandes.

Hacer el indio y pasarlo pirata: definición gráfica



          



Museo Británico.

Olvídate de verlo entero con niños, imposible. Si a un adulto a buen ritmo le llevaría un par de días o tres ver todas las piezas, con niños es inabarcable. Pero eso no quiere decir que no podáis disfrutar de lo más significativo y de aquello que a los niños les llama más la atención. Las momias es un ejemplo clarísimo de ello. A la entrada, en el Hall principal, podéis pedir unos cuadernillos de actividades para los niños (hay para diferentes edades y secciones del Museo). Como nosotros ya conocíamos el Museo de viajes anteriores, nos centramos exclusivamente en la parte de Egipto. Los cuadernillos que pedimos llevaban actividades como buscar momias de distintos animales o encontrar determinadas piezas.


A lo largo de todo el Museo podréis encontrar sesiones táctiles o hands on donde os permitirán tocar objetos reales, algunos con cientos de años de antigüedad. Además, los voluntarios del Museo - generalmente, profesores de Historia y de Arte ya jubilados - os explicarán con muchísima amabilidad la procedencia e historia de cada objeto. Podéis consultar las salas en las que se encuentran estas actividades aquí. No tenéis que reservar, solo buscarlas y esperar vuestro turno. Las explicaciones son en inglés, los objetos se pueden tocar de uno en uno y solo una persona por cada objeto y os recomiendo que seáis un poco prudentes con las fotos, aunque se pueden fotografiar todos los objetos, a los voluntarios no suele hacerle mucha gracia salir en ellas. 


Situada muy cerca del puente de Londres, es una de las visitas obligadas de la ciudad. En ella podremos ver las Joyas de la Corona, el lugar de ejecución de personajes tan ilustres como Ana Bolena, las armaduras de Enrique VIII y Carlos I de Inglaterra o los uniformes militares de los reyes del siglo XIX y XX. De todos los sitios que os he recomendado, este es el único que no es gratuito, pero la visita merece la pena. Si compráis la entrada online, os ahorraréis un 15%. Además, existe un pack familiar para dos adultos y hasta tres niños que cuesta 57´80 £ (también lo hay para un adulto y hasta tres niños por poco más de 40 libras). Los niños menores de cinco años no pagan. 



La Torre de Londres se compone de varios edificios y en todos ellos hay que hacer cola para entrar, normalmente en el patio exterior, así que os recomiendo encarecidamente que cuando vayáis a organizar vuestras visitas, tengáis muy en cuenta la previsión meteorológica. Nosotros no lo hicimos y nos pilló un aguacero enorme, con lo que nos perdimos la visita guiada que hacen los Yeoman o beefeaters, muy teatral y divertida (ya la habíamos visto anteriormente). Para los niños también podemos pedir unos cuadernillos a la entrada en los que aparecen unos personajes que los niños han de buscar por todo el recinto. En cualquier caso, en la Torre suelen hacer muchas actividades para niños y las podéis consultar en su página web. 


Como plus para los padres, os recomiendo ver el documental The Coronation antes de visitar las Joyas de la Corona. Os impactará ver la parafernalia y el simbolismo que rodea a la ceremonia de la Coronación en la monarquía británica y luego os hará mucha ilusión ver los objetos que se utilizan en la misma, aunque ya de por sí son una pasada, con tantas piedras preciosas y tanto dorado. Vamos, las Salazar serían felices allí. 



Joyas de la Corona. Imagen cortesía de Historic Royal Palaces

Además de estos, existen cientos de sitios que os encantará visitar en Londres, como Covent Garden, donde siempre hay algún espectáculo de magia, teatro o danza en la calle, Carnaby Street, muy colorida, Chinatown, Notting Hill... ¡lo difícil en Londres es aburrirse! 

Espero haberos ayudado un pelín a escoger los sitios que vais a visitar y ya sabéis, si os queda algo por ver, ¡siempre es buena idea volver a Londres!

¡Un abrazo chillao!
               


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domingo, 19 de agosto de 2018

London calling (I). El transporte

Londres necesita pocas presentaciones, porque probablemente sea una de las ciudades más icónicas del mundo. Películas, canciones y nuestros propios libros de inglés del cole hacen que cuando visitas Londres por primera vez sientas que ya habías estado allí. Yo he viajado a Londres varias veces y cada una de ellas ha sido distinta a la anterior, pero quizá está última haya sido la más especial, porque he podido verlo a través de los ojos de mis hijos. Viajar a Londres con niños es, como ya os comenté por Instagram, bastante cómodo, porque la mayoría de los sitios tienen en cuenta a los pequeños turistas y están preparados para recibirles.
Hay decenas de blogs y webs que tienen una información buenísima sobre hoteles, transportes y actividades en Londres con niños, así que no voy a descubrir nada nuevo con este post, pero aún así, aquí os dejo mi experiencia por si os sirve de ayuda.

Para no hacer muy cansino y laaaargo el post, lo voy a dividir en varios posts más cortitos, empezando por el tema del transporte.

Lo más cómodo es, sin duda, alquilar un taxi que nos lleve desde el aeropuerto hasta el hotel, pero cuando vas con niños, corres el riesgo de que se te presenten sin sillitas de coche, sobre todo si vas con más de un niño. Existe la opción de ir en tren y para eso hay varias opciones, de las que personalmente conozco dos: Gatwick Express y Southern Railway. La primera te lleva desde el aeropuerto hasta la estación Victoria y la segunda hace paradas en distintas estaciones, como St Pancrás, Kings Cross, Paddington o Waterloo. Dependiendo de la zona en la que os alojéis, podeís buscar la estación que os pille más cerca, que seguro que hay alguna cerca, ya que en la ciudad de Londres hay ocho estaciones de tren principales. El coste de los billetes para dos adultos y dos niños es de unas 35£ , podéis comprar los billetes online y por los horarios no os tenéis que preocupar porque pasan cada diez minutos, aproximadamente. 

Foto cortesía de TripAdvisor
Una vez en Londres, lo mejor es conseguir una tarjeta Oyster (en cualquier estación de metro hay máquinas) y moverse en autobús. La tarjeta se recarga con un mínimo de 5£ y hay que dejar una fianza de otras 5£, que te proporcionan un viaje de emergencia si te has quedado sin saldo en la tarjeta. Cuando cancelas la tarjeta, te devuelven la fianza. El precio de cada billete de autobús con la Oyster es de 1,5£ con un máximo diario de 5£ (si coges más de cuatro autobuses al día, solo pagas los tres primeros y 0,50£ del cuarto, el resto son gratis). Además, si coges más de un autobús en una hora, solo pagas el primero. Los niños no pagan en ningún autobús. Por otro lado, si vas con carrito de bebé, no es necesario cerrarlo (a menos que no haya sitio, en cuyo caso te lo indicará el conductor), ya que hay un espacio reservado para sillas de ruedas y carritos de bebé. 


Y mucha atención a esto que te voy a decir ahora: NI SE TE OCURRA COGER UN HOP ON - HOP OFF, es decir, esos autobuses turísticos descubiertos, que te va a costarr un mínimo de 30£ por adulto; la línea 15 sale de la Torre de Londres, pasa por Trafalgar Square, Catedral de San Pablo y Picadilly, desde donde puedes coger el 148 que te llevará a Hyde Park, Buckhingham Palace, Westminster Abbey y el Big Ben (está en obras hasta el 2021, así que si vas antes, solo verás un montón de andamios). La línea 159 también hace un recorrido similar. 

En cualquier caso, aunque Londres es una ciudad enorme, mi consejo es que combinéis el bus con el pateo de la ciudad. Londres es mucho más que la Abadía de Westminster, el Big Ben o Trafalgar Square y la mejor manera de conocerla es, sin duda, paseando por sus calles, si el tiempo lo permite.

En el próximo post os cuento los sitios que sí o sí hay que visitar con peques.

¡Un abrazo chillao!
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jueves, 26 de julio de 2018

Querida Adriana

Hace seis años, Adriana Abenia, una presentadora y autora de una novela, según se define ella misma en su bio de Instagram, escribía una suerte de artículo titulado "Lactancia, ¿hasta cuándo?" en un medio digital. El artículo, planteado así, no debería haber tenido más de una línea: hasta que la madre y el hijo quieran. Fin. Pero como las opiniones son como los culos, que todos tenemos el nuestro, Adriana desarrolló un poco más la idea.
Así, la muchacha, perpetró una "redacción" - me niego a llamar a eso artículo, por respeto al gremio periodístico - no exenta de faltas de ortografía en la que bromeaba con cosas como el precio del cartón de leche o padres succionando el pecho de las madres recién paridas. Todo muy elegante y divertido. 
Pero la cosa mejoraba por momentos y cómo no, Adriana también tenía una opinión sobre la lactancia en público. Consideraba, según sus propias palabras, que la lactancia es un acto que requiere de privacidad e intimidad, básicamente porque a ella le incomoda ver cómo una madre alimenta a su bebé. Háztelo mirar, Adriana, primer aviso. 
En su insigne opinión, las mujeres que amamantan en público lo hacen llevadas por un afán de demostrar lo buenas madres que son aireando los pechos en mitad del gentío contra viento y marea (sic). Claro, con esta premisa, ya nos advierte de que si encontrándonos en el trance de estar dando el pecho a nuestro bebé, el salido de turno nos observa con detenimiento, nada de quejarnos, porque está en su derecho, es la calle (sic también). ¿Cóóóóómo? ¿Justificando el acoso callejero argumentando que la mujer ha hecho algo tan provocativo como dar de mamar a su hijo? Háztelo mirar, Adriana, segundo aviso. 
Para finalizar el despropósito, Adriana nos informa que tal vez lo suyo es un trauma infantil provocado porque de pequeña veía "mendigas" con los niños en brazos, asociando así la lactancia materna a las clases desfavorecidas en un ejercicio sublime de clasismo y obviando por completo los estudios que relacionan un nivel cultural más alto con la elección de la lactancia materna como modo de alimentación de los hijos. Háztelo mirar, Adriana, tercer y último aviso. 
Supongo que en su momento, el artículo surtió el efecto deseado, es decir, que hablen de uno, aunque sean pestes, aunque quizá no calculó bien los riesgos y las repercusiones negativas del mismo la persiguieron años después. Tal vez por eso, en 2016 nos honró con una entrada extraordinaria en su blog (sic)  en la que, básicamente, nos dice que oye, que ella escribió aquella cosa el artículo por las risas y con todo su cariño, que no hay que ponerse así, que le han dicho barbaridades. Que lo único que dijo es que le resutaba "extraño" ver a una madre amamantar a un niño mayor de dos años. Solo que en vez de "extraño", ella usó la palabra "consternada". Minucias. 
En definitiva, que ella no quería ofender a nadie, que estemos tranquilas, que no se va a asustar si nos ve a alguna dando de mamar y que quizá, hasta nos regale una cariñosa sonrisa. Joder, Adri, tía, gracias, era justo lo que necesitaba oír. Si es que eres más maja... 
Total, que finaliza la "disculpa" pidiendo respeto y libertad para todas.¡Tócate los huevos, Manuel! 
A mí llamadme loca, pero quizá un "no tenía ni pajolera idea de lo que estaba hablando, metí la pata hasta el cuello y dije unas sandeces sin sentido como la Catedral de Burgos de grandes" me hubiera parecido más acorde con la situación. 
Pero hete aquí que la protagonista de nuestro relato se queda embarazada y da a luz una niña, no sin antes compartir un buen puñado de fotos embarazada, algunas semidesnuda. Que si luego un pervertido las coge y las usa para ya te diré yo qué, está en su derecho, ¿no, Adriana? Porque de todos es sabido que la ducha, a diferencia de la lactancia, no es un momento que requiera ni privacidad, ni de intimidad y por eso lo más normal es compartir esta foto con más de 200.000 seguidores. También es lo más normal del mundo estar en monitores sin más atuendo que un sujetador de encaje y, sobre todo, fotografiarte para que te vean de esa guisa otros tantos individuos. 


Personalmente, no tengo nada en contra de que cada mujer publique en sus redes sociales lo que le venga en gana, de la misma manera que soy firme defensora de que todas las mujeres se vistan o desvistan como consideren oportuno, sin que ello suponga una invitación, oferta o provocación para que se les haga algo que no deseen. No es no y si no es sí, también es no. Lo que no me cabe en la cabeza es qué mecanismo mental es el que te lleva al convencimiento de que mostrarte al mundo desnuda o semidesnuda es tu derecho, algo digno de compartir con todos, y sin embargo, la lactancia materna es algo privado e íntimo porque puede ofender o molestar al prójimo. Y ojo, el problema no es exclusivo de esta señora. Cada vez que surge el tema en redes sociales, foros o en la cafetería del barrio, siempre hay voces que se alzan clamando por la intimidad y la privacidad que requiere la lactancia, como si COMER fuera algo que debiera permanecer oculto a los ojos de la sociedad. 
Soy consciente de que muchas madres que optan por el biberón, por decisión personal o por condicionantes externos o médicos, son juzgadas y criticadas por otras mujeres que no demuestran ninguna empatía. Pero también soy consciente de que no hay ni un solo caso de mujeres expulsadas de sitios públicos por dar el biberón, así como de que nadie dice de ellas que dan el biberón en público para demostrar lo buenas madres que son. 
Así que, querida Adriana, quizá no estaría de más que te retractases DE VERDAD de aquellas desafortunadas palabras que dejaste escritas - y que siguen publicadas, a pesar de que hayas pedido que retiren la publicación - y que pienses que, de aquí en adelante, todo lo que publiques sobre tu hija se va a someter a escrutinio público. Que si sales dándole pecho, te recordarán aquellas palabras; si le das biberón, también. Que si la llevas en mochila, te dirán que el fular es mejor; si la llevas en fular, te dirán que no lo llevas bien amarrado. Que si le das galletas, te dirán que la estás atiborrando de azúcar; si no la dejas comer chuches jamás, que le estás amargando la infancia. Y tendrás que tener cintura y aceptar las críticas y las opiniones de todo el mundo, porque a fin de cuentas, un día tú también opinaste sin tener ni puñetera idea. 
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lunes, 9 de abril de 2018

Welcome to Wonderland!

Lo sé, lo sé, voy tarde. Hace ya más de dos semanas del cumple de Pilar y os prometí subir el post lo antes posible, pero entre las vacaciones de Semana Santa, las de las Fiestas de Primavera (sí, aquí tenemos dos semanas de vacaciones, no me odiéis por ello) y compromisos varios, no he tenido tiempo de hacerlo antes.

Como ya os conté por Instagram, el tema del cumple de este año de Pilar ha sido Alicia en el País de las Maravillas. Yo, encantadísima, porque es una de mis pelis favoritas. ¡Cómo no me iba a gustar con ese pedazo de argumento! Una niña, harta de oír los rollos de su hermana sobre la historia de España se entretiene en perseguir a un conejo blanco al que se le hace tarde para todo y acaba cayendo en una espiral de drogas alucinógenas que le hacen ver morsas que comen ostras, flores que cantan, orugas que fuman, cartas que pintan rosas y reinas de corazones que se ponen por medio para que la cría no salga en la foto. O no, espera, que esto era de otra cosa.

El caso es que yo soy de venirme muy arriba, ya lo sabéis y en cada uno de los cumpleaños de los descendientes, la lío y me lío. El año pasado, Pilar tuvo un cumpleaños trolstástico, cine en casa incluído, Paula montó una fiesta de bailarinas que ríete tú del ballet del Covent Garden y Ángel se lo pasó pirata en su fiesta de ídem, para la cual conseguimos hasta un barco-piscina.

Para no enrollarme mucho, os dejo algunas de las fotos de la decoración que preparé, con estas manitas que dios me ha dado y con mucha ayuda de Pinterest, eso sí.

Las tazas de la fiesta del té las hice con tazas y platos de plástico viejos que tenía por casa, pintadas con acrílico y decoradas con diamantes, pegatinas y plumas, todo de los chinos. Luego las pegué entre sí con pegamento superfuerte, tipo Loctite.


Las coloqué encima de la mesa, donde usé platos y vasos de plástico de color menta, amarillo y rosa y servilletas y camino de mesa de corazones de Tiger (todo comprado en fechas cercanas a San Valentín). 



Para las botellas hice unas etiquetas muy ad hoc que podéis descargar aquí. Sólo tenéis que imprimirlas en papel adhesivo A4, recortarlas y pegarlas en las botellas. 

En cuanto al resto de la decoración, no podian faltar las cartas soldado. En principio iban a ser ocho y las iba a colocar muy monas, en el suelo, de pie, sujetadas por unos cartones y tal. Luego me acordé de que venían diecisiete niños a merendar y a jugar y volví al mundo real. Que sí, que en la foto hubieran quedado ideales, pero yo lo de estar día y medio trabajando para hacer una foto, no lo veo. Así que finalmente decidí colocar un telón de papel crespón de color verde y poner una carta a cada lado y el nombre de la cumpleañera en el centro. 



Como sé que os encantó lo del nombre, os dejo aquí todas las letras para que podáis colocar el que queráis.

Pincha aquí para descargar todas las letras en negro
Pincha aquí para descargar todas las letras en rojo

Otra cosa que también triunfó como la cocacola fue las flechas con mensajes. De hecho, lo hemos dejado de decoración permanente porque a mis hijos les encanta. 


Aquí puedes descargar los archivos para hacerlo tú misma. Simplemente tienes que imprimir cada uno de ellos en una cartulina de color y recortarlo. Luego los pegas en un listón de madera, añades en lo alto al gato Risón y los pones en un macetero sujeto con piedras. ¡Dime que no mola!

También les hice los disfraces a mis hijos. El de Pilar, de Alicia, ya lo tenía de hace unos años, en carnaval. El de Reina de Corazones lo improvisé con un tutu rojo, unos corazones de fieltro y una diadema-corona de gomaeva. También hice el de Conejo Blanco con dos planchas de fieltro blanco, un corazon en cada una de ellas, un reloj de goma eva y unas orejas, pero el interfecto que  lo llevaba puesto, también conocido como mi hijo pequeño, corría más que yo con la cámara.



Para acabar, obsequiamos a nuestros invitados con unas Alicias y unos Sombrereros Locos de fieltro hechos por mí. No os puedo dejar patrones porque los hice a ojo, pero os dejo foto por si queréis tratar de sacarlos o si queréis encargar unos (este u otro modelo) podéis poneros en contacto conmigo a través de un mensaje privado en mi Instagram y lo vemos.



Y con esto y un bizcocho (bueno, realidad fue una tarta de bizcocho y nocilla, cuya receta tenéis en mis stories destacados de Instagram), os dejo, que yo, como el Conejo Blanco, ¡llego tarde!


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martes, 6 de marzo de 2018

Mi niño no me come

Llevo ya un tiempo con un runrún en la cabeza que no me deja pensar con claridad. Yo no soy mucho de obsesionarme, ni de comerme el tarro, pero esto no me lo quito de la mente. A mí con mis hijos, me han timado. 

Así mismo te lo digo. 

Yo oigo hablar a otras madres de sus hijos, que duermen solos, que no ponen enredos y que no gritan nunca y pienso, ¿y a mí por qué me han tocado los que se pasan la noche metiéndose en mi cama, los que juegan a desvalijar pisos y los que se acuestan roncos cada noche de lo que chillan? A ver, ¿POR QUÉ?

Esto tiene que tratarse de un error o de mucha mala suerte, porque tres que tengo, tres que me han salido ranas. Oye, que no hay día que no les tenga que amenazar con coger la puerta e irme al Caribe (no me preguntéis para qué quiere una madre una puerta en el Caribe, pero todas amenzamos con llevárnosla). 


Pero lo que más me escama a mí del tema, lo que no me creo yo ni borracha de fanta es cuando una madre me dice "ah, pues mi hijo come de todo". Vamos a ver. Los niños "que comen de todo divinamente" son como esos adultos (adultas en su mayoría) que pueden comer lo que quieran y no engordar nada, o sea, seres mitológicos salidos de la imaginación de vaya usted a saber quien. Vamos, que a otro perro con ese hueso.

Tengo yo la teoría (ya os he contado en alguna ocasión que yo soy mucho de tener teorías) de que desde el principio de los tiempos, los niños han sido unos milindres con la comida. Yo me imagino esa familia de trogloditas en su cueva, esa madre histérica porque el niño le ha pintado unos mamuts en la pared que no los quita ni Don Limpio y ese niño pegando gritos porque el bisonte se le hace bola y tiene hebras. Qué estampa tan idílica.



Como iba diciendo, que los niños pongan problemas a la hora de comer ha sucedido desde que el mundo es mundo. Lo único que ha cambiado es la forma en la los padres gestionan este asunto. Cuando yo era pequeña, tendría yo unos cinco o seis años, odiaba con todas mis fuerzas las espinacas. Ya podía decirme mi madre que me iba a poner tan fuerte como Popeye que me daba exactamente igual. Total, yo quería ser Candy Candy, no ese marinero tuerto con un brazo tremendamente desproporcionado. Pues bien, uno de esos días en los que mi madre consideró que debía comer eso que tanto asco me daba, yo empecé a llorar, a patalear, "no me bussssta". Mi madre me cogió en brazos, me sentó en su regazo, pero lejos de darme un beso o explicarme que debía comer verduras por mi bien y que si no me gustaban, otro día podría elegir yo el menú, me arreó una cucharada de espinacas en toda la boca.

"Que me da mucho asco", dije yo, entre sollozos, "que te lo comas, que llegas tarde al colegio", dijo mi madre, dejando bien claro que a ella, eso de razonar y respetar mis deseos se la traía bastante al fresco.



Y a todo esto, salido de la nada, apareció mi padre en forma de ¡FLASH! El tío me hizo una foto, sentada en brazos de mi madre, con una servilleta de tela a modo de babero, justo en el momento en el que mi madre atacaba de nuevo con otra cucharada de espinacas.

Madre mía, la foto. MADRE MÍA LA FOTO. Esa foto me estuvo persiguiendo hasta casi la adolescencia. Una vez revelada, la foto fue confiscada en un armario de la cocina y sobre mí pesaba la amenaza de que si seguía dando por saco para comer y haciendo el chorra con el "se me hace bola", "no me gusta" o "me da angustia", la foto vería la luz en tamaño 30x25 en el tablón de anuncios de mi clase. Imaginen ustedes el drama.

A día de hoy, aquel incidente no me ha supuesto ningún trauma, me encantan las espinacas y soy de esas adultas que come de todo, y a las que todo, todo les engorda. Sin embargo, parece ser que no aprendí nada de las técnicas de negociación de mis padres.

Pero como hoy en día el chantaje emocional y la persuasión bajo amenaza de hundir la reputación escolar está muy mal vistahe tenido que aplicar otros métodos: pedirles por favor que coman, los alimentos con formas (hamburguesas de Mickey, figuritas de merluza, galletas de dinosaurios...), amenzarles con no dejarles ver el móvil/tele/tablet... Y los resultados pueden ser de dos tipos; a saber, si les da la gana se los comen, y si no, no. Vamos, que tampoco tengo muy perfeccionado el tema, como veis.

En mi búsqueda del Santo Grial para tener hijos biencomedores, me he dado cuenta de varias cosas. En primer lugar, el 99% de las madres pensamos que nuestros hijos comen poco. Estoy segura de que la madre del Piraña de Verano Azul estaba convencida de que su chiquitín comía poco. Pero la realidad es que nuestros niños comen más de lo que pensamos. Un poco de pan aquí, un trocito de jamón allá, la bolsa de gusanitos que el abuelo le ha dado sin que te enteres, las galletas que la abuela le ha ido dando a trocitos entre medias... El estómago de los niños es realmente pequeño y cuesta poco llenarlo, así que antes de pensar que tu hijo ha comido poco, recapacita y piensa si en realidad es así.

Por otro lado, ya lo decía mi abuelo, "no comer por haber comido no es mal de morir". Vamos, que si tu hijo se siente inspirado a la hora de merendar y te acepta jamón york, queso, alguna fruta y un yogur, dáselo. Y si luego no cena, que no cene. A veces nos empeñamos en que coman lo que ponemos en el plato, a la hora que lo ponemos y la cantidad que ponemos, cuando quizá a otra hora, en otro sitio, u otro alimento sería más apropiado. Así que aprovecha cuando lo veas receptivo, aunque sean las seis de la tarde y tú creas que debe cenar a las ocho.



Tema televisión. Oficialmente, los niños deben comer sin televisión, sin canciones, sin distracciones y sin monerías. Ja. JA JA JA.  Esperen un momento que voy a mearme de la risa y ahora vuelvo. El avioncito, el esta por mamá, el móvil con Pocoyo y el mamá haciendo el pino puente forman parte de nuestro día a día. Que sí, que vale, que está fatal. Pero una madre con una crisis nerviosa y un niño con un plato de comida puesto por sombrero tampoco es una cosa muy agradable de ver, digo yo. Así que si el niño come con Pocoyo, pues le ponemos a Pocoyo otro plato y andando. Aunque negaré haber dicho esto en presencia de un juez.

Yo usé un truco que está remal, pero funciona. A mi mediana le encantaban los gusanitos, así que para darle de comer, cogía un gusanito, se lo enseñaba y cuando abría la boca, zasca, cucharada de puré.  Lo sé, está muy mal, nutricionalmente es una mierda y psicológicamente también, pero funcionó. Y con casi seis años ya come sin gusanitos. 

Otro truco, para cuando ya son un poco más mayorcitos, con un par de años, es dejarles ayudarte a preparar el menú. Elegir lo que van a comer, ir a comprar, cocinar... Si les implicas en este proceso, suelen tener un poco de vergüenza torera y comen. Y permíteles elegir de verdad, si te dicen que no les gusta, por ejemplo, el pimiento, no te empeñes en que coman pimiento, prueba con otras verduras que alguna habrá que les guste. Yo misma como una reducida variedad de pescado, porque me horroriza en su mayoría, pero mínimo dos veces por semana cae dorada, trucha, mújol, lubina o boquerón. Pero de la merluza, el atún, el emperador, la sardina... ni me hables, que gomito.

Ya sé lo que me van a decir algunas, que estas no son formas de enseñar a un niño a comer, que si los trocitos de alimentos, que si los niños saben lo que necesitan y no hay que forzar, blablablá. Correcto. Pero cuando una ve que su hijo ha pasado el día con medio yogur y dos trozos de manzana, se desespera. Y mucho. Así que antes de poner el grito en el cielo, ponte en un lugar de una madre que ha llorado al ver a su hija comerse un plato de comida entero.


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lunes, 19 de febrero de 2018

La niña de Paquirrín y otros temas.

El Hola de esta semana pasada ha sido de esos Holas que marcan época, no tanto por el contenido - que era un poco meh - sino por la portada en sí. Paquirrín, su señora y sus dos niñas, en una idílica imagen de familia feliz, nos presentan a su niña pequeña. Cualquiera diría que hace apenas unos meses estábamos hablando de la despedida de soltero del amigo de Paquirrín, esa en Punta Cana en la que dicen que tuvo sus más y sus menos con una lugareña.

El caso es que Paquirrín y su señora son felices y para demostrárnoslo nos presentan a su pequeña Carlota, dejando bien claro que en muchas ocasiones la genética, más que una lotería, es una ruleta rusa.


La casa de ensueño de esta semana pertenece a Sophia Amoruso, que si así por el nombre no te suena de nada, te diré que es una muchacha que se ha hecho de oro vendiendo mierdas cosas de segunda mano en Ebay. La historia adquiere tintes dramáticos cuando nos informan de que la criatura sobrevivía a base de bocatas y, ojo cuidao, una bebida al día. A mí se me escapan datos en esta historia. ¿A qué nos estamos refiriendo exactamente con "una bebida"? Porque no es lo mismo referirnos a una cocacola que si estamos hablando de una botella de Dom Perignon. En cualquier caso, ¿esta mujer no tenía una amiga que le dijera que una botella de litro y medio de agua vale 50 céntimos en el súper? Muy mal aconsejada la veo yo. El caso es que la chica, a base de pasar sed, se hizo de oro, lo que la llevó a mandar a paseo a su marido. Hola nos advierte que tan solo NOVENTA DÍAS DESPUÉS, se arruinó. Que no es que digan que fue por ser tan desahogá, pero oye, ahí lo deja caer. Gracias a Dios la historia acaba bien, porque lo mejor que puedes hacer con tu vida si te arruinas es montar una web para dar consejos a otras mujeres de cómo triunfar en la vida. Así mismo te lo digo. 

Consejos vendo, que pa mí no tengo

También esta semana hemos asistido al drama de Mako de Japón, sobrina del emperador, que ha cancelado su boda, prevista para el otoño. El caso es que la chica se iba a casar con un partidazo, amigo de la universidad. Pero hete aquí que al tiempo que se entera de que a la madre del prometido le están reclamando una deuda que no puede pagar, le viene a la cabeza que vaya marrón este año, que su tío va a abdicar, que es una movida ponerte a organizar un bodorrio con este pastel encima y que, además, dónde van con veintiseis años a casarse, si son dos criaturas. Total, que lo mejor va a ser dejarlo para más adelante, y que ya si eso, van viendo. 

Perdona, pero me viene fatal casarme ahora que debes una pasta, lo vamos viendo en el 2020
Pero para drama, el del hijo pequeño de Luis Fonsi. Tal ha sido el éxito que ha tenido su padre con Despacito, que en un año que tiene el zagal no ha sacado su padre cinco minutos para hacerse una foto con él. Así nos lo cuentan en páginas interiores del Hola, donde nos dice que el matrimonio nunca antes se había fotografíado con él, que no sabes bien si están hablando de su hijo o de un fan de Cuenca. Y como la ocasión lo merecía, al crío lo han vestido de gala, con una suerte de traje de chaqueta talla 12-18 meses con alegorías al Año Nuevo chino. Yo solo os diré que el crío, muy contento no parece con el atuendo, pero teniendo en cuenta que al Despasito le parece el colmo de lo sophisticated meterse en la piscina con camisa, igual aún puede dar las gracias. 

El hijo de Luis Fonsi quiere que le mandeis a sus padres la dirección de Gocco y Zara Kids

Otra de las niñas que pide a gritos que le manden a sus padres un catálogo de Mayoral es la princesa Estelle de Suecia. En un posado que Hola califica como histórico y que representa el pasado, el presente y el futuro de la monarquía sueca. En fin, si el futuro de la monarquía sueca es este, yo le recomiendo a Estelle que vaya pensando en nombres para muebles, que en Ikea al menos te dan un uniforme que no parece un disfraz de Aliexpress. 

Quitadle el delantal y decidme que no es igual que el vestido de la princesa Estelle
En este número también nos dan cuenta de una separación, la de David Summers, que llega tarde, muy tarde. Porque yo me harté de esperar e hice mi vida. Así que ahora es tarde David. Siempre te llevaré en mi corazón, pero se nos hizo tarde para el amor. 

David, que si me lees, tú escríbeme y lo hablamos
Y para finalizar, Hola nos deleita con un precioso reportaje sobre Alfred y Amaia, la preciosa pareja nacida en OT´2018. Que se aman, se adoran y están enamoradísimos, pero por votación popular, le recomendamos a Alfred que se vaya comprando un chándal gris, que luego son todo son prisas.

Alfred, un beso
Y hasta aquí el Hola de esta semana pasada. En el próximo número, más y mejor. Os veo en Asivemoselhola o en Paulamgram.

Un abrazo chillao.

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jueves, 15 de febrero de 2018

Cómo acabar con los piojos (es para una amiga). Parte 2

Bueno, pues ya está, ya no hay vuelta atrás. Has visto un piojo de vacaciones en la cabeza de tu hijo (o en el de una amiga, que estas cosas nunca se saben) y la opción de rapar al cero parece que no te gusta demasiado. ¿Qué hacemos? Lo primero, mantener la calma. Lo segundo, decidirnos por tratar en casa o acudir a un centro de eliminación de piojos.

La principal ventaja de acudir a un centro de eliminación de piojos es la profesionalidad. Si nunca te has enfrentado a los piojos, quizá no sepas ni que es lo que estás buscando o como tienes que eliminar las liendres (aunque se aprende rápido, ya te lo digo). Además, no usan ningún tipo de producto químico, con lo que el pelo y el cuero cabelludo no sufre nada de nada. Los inconvenientes son, desde mi punto de vista, que probablemente tengas que esperar a que te den cita (por lo que he podido comprobar, suelen estar bastante ocupados), así como el coste, sobre todo si hay más de un niño a tratar. 

Si te decides por ir a un centro de eliminación de piojos puedes probar aquíaquíaquí y aquí.

Pero si tú te ves como una Lara Croft de la pediculosis y lo tuyo es la artillería pesada, el ponerte la ropa de camuflaje y el entrar a matar, te voy a contar mi plan de guerra contra los piojos. Atenta.

  • PASO 1. En primer lugar, asegúrate de que hay PIOJOS VIVOS en la cabeza de tu hijo. Si solo ves liendres, no uses ninguna loción antipiojos y céntrate en eliminar de forma manual liendres y en estar atenta por si ves alguno. 
  • PASO 2. Si has visto piojos vivos campando a sus anchas por la cabeza de tus niños, es el momento de usar una loción antipiojos. Y por anti quiero decir MATA. En el mercado hay multitud de productos. Puedes elegir entre permetrina (OTC Antipiojos), permetrina con butóxido de piperonilo, un potenciador del efecto de la permetrina (Goibi Antipiojos), dimeticona (Neositrín y Filvit Dimeticona) o cyclometicona (Fullmarks). La permetrina es un pesticida, inocuo para el ser humano pero letal para los piojos. Tanto la dimeticona como la cyclometicona son siliconas, que actúan asfixiando al piojo. Sea cual sea el producto que elijas, la aplicación es la misma. Desenreda el pelo e imprégnalo con el producto, siempre con el pelo seco. A continuación, coloca un gorro de plástico y deja actuar la loción una hora. En la mayoría de los productos indican que el tiempo de aplicación es de 10 a 15 minutos, pero es mejor esperar una hora. Pasado este tiempo, lavar la cabeza con el champú habitual.
  • PASO 3. Una vez lavado el pelo, lo volvemos a cepillar y con el pelo mojado, pasamos la lendrera (es lendrera, aunque yo toda la vida había dicho liendrera. Es más lógico, ¿no?). Para ello, dividimos el pelo en cuatro secciones, usando pinzas. En cada sección, vamos sacando mechones finos y pasamos la lendrera para retirar los piojos muertos y las liendres. Es importante limpiar la lendrera después de cada pasada, para lo que podemos poner en un vaso una mezcla de agua y vinagre en el que sumergirla. Es posible que la lendrera no retire la totalidad de las liendres, sobre todo las que están muy cerca del cuero cabelludo. Si vemos alguna, no nos queda otra que quitarlas con la mano. La forma de hacerlo es sencilla. La localizamos y ponemos el pelo sobre la yema del dedo índice, mientras que con la uña del dedo pulgar la empujamos hacia la punta del pelo. Cuanto más cerca esté la liendre del nacimiento del pelo, más reciente es, ya que los piojos suelen poner la liendre bien cerquita del cuero cabelludo para que sus bebés estén calentitos, que tontos no son. Este paso es pesado y un coñazo, pero es imprescindible para empezar a acabar con los piojos, así que échale paciencia y amor (y asegúrate de que el móvil o la tablet tiene batería y de que tienes wifi, porque ya te digo que el crío no va a estar por la labor de estarse quietecico durante la hora u hora y media que te puede llevar esto). IMPORTANTE: No uses secador después de aplicar un producto antipiojos. Son inflamables y podemos acabar a lo Michael Jackson en aquel anuncio de Pepsi.  
  • PASO 4. Al día siguiente, vuelve a revisar el pelo con el procedimiento descrito en el paso 3. En lugar de lavar el pelo previamente, puedes usar un spray con una mezcla de agua y vinagre a partes iguales e ir mojando el pelo antes de pasar la lendrera. Ojo, el vinagre NO MATA ni a los piojos ni a las liendres, pero ayuda a desprender a estas últimas. Si no encuentras ningún piojo vivo, enhorabuena. Repite el proceso del paso 3 TODOS LOS DÍAS durante ocho días seguidos. Repite el proceso del paso 3 TODOS LOS DÍAS durante ocho días seguidos. Repite el proceso del paso 3 TODOS LOS DÍAS durante ocho días seguidos. Repite el proceso del paso 3 TODOS LOS DÍAS durante ocho días seguidos. No, he entrado en bucle, es que la clave para acabar con los piojos es eliminar ABSOLUTAMENTE todas las liendres del pelo. ¿Por qué? Porque si dejamos liendres vivas en el pelo, se convertirán en piojos bebés, esos bebés crecerán y querrán hacer su vida. Vamos, que nunca la letra de El Rey León cobró tanto sentido. 
Es un ciclo sin fin, que nos mueve a todos
Y aunque estemos solos, debemos buscar
Hasta encontrar nuestro gran legado
En el ciclo, el ciclo sin fin

Solo que en este caso, el gran legado consiste en encontrar liendres, todas las que podamos. 
En el desgraciado caso de que nos encontremos algún piojo superviviente, tenemos que repetir el proceso del paso 2, es decir, volver a poner la loción, solo que este caso la dejaremos actuar ocho horas, para asegurarnos que acabamos con los piojos Rambo. 

  • PASO 5. Además de pasar la lendrera todos los días, es conveniente cambiar todos los días la ropa de cama, toallas, uniformes, bufandas, gorros... y lavarlos mínimo a 60º. Tampoco está de más pasar el aspirador por la cama, sofá... vamos, por todos los sitios donde se haya apoyado la cabecita hotel de los piojos. En el coche podemos poner una toalla o una bolsa de plástico, para que nos sea más sencillo mantenerlo virgen de piojos. Los cepillos y peines se limpian sumergiéndolos en agua y vinagre durante una hora. Cuando laves el pelo de los niños (con su champú normal, sin usar productos antipiojos) y vez hayas revisado toda la mata de pelo de tu criatura, puedes usar el secador o incluso pasar la plancha, ya que tanto piojos como liendres mueren a partir de los 55º
  • PASO 6. A los ocho días del primer tratamiento (o del segundo, si lo tuviste que repetir), hay que realizar una segunda aplicación, durante ocho horas. ¿Por qué a los ocho días? Porque es el tiempo que tarda en eclosionar una liendre. Supongamos que el primer día que viste piojos vivos, acababan de poner huevos. Al repetir el tramiento a los ocho días, estaríamos acabando con los piojos recién nacidos cual Herodes. Si las liendres ya tenían más tiempo y los piojos han nacido durante estos ocho primeros días, aún serán unos pipiolos y todavía no habrán empezado a reproducirse, con lo que al repetir el tratamiento nos los estaríamos cargando antes de que puedan poner nuevos huevos. 
  • PASO 7.  A estas alturas, el hotel de los piojos debería estar totalmente desocupado. No obstante, el paso 3, es decir, pasar la lendrera, debería acompañarnos durante al menos tres semanas más hasta completar el ciclo de vida completo del piojo. Podemos, sin embargo, bajar el pistón y hacerlo día sí, día no, aunque os advierto que el tiempo de revisión va a descender radicalmente dado que cada vez encontraréis menos liendres, por no decir ninguna. 
En resumen,
Y una vez hemos hecho todo esto, ¿podemos hacer algo para prevenir los piojos? Sí y no. Existen ciertas precauciones que podemos tomar, como advertir a los niños que no se intercambien prendas de ropa, diademas, cepillos, que no junten las cabezas con sus amigos (ojito a los selfies) o revisarlos con frecuencia para pillarlos a tiempo, si es que no podemos evitarlo. 
Por otro lado, los champús y lociones con aceite del árbol del té tienen fama de repelerlos, aunque lamentablemente esto no está contrastado científicamente. En cualquier caso, cuidado con su uso porque reseca bastante el cuero cabelludo y puede provocar picores, provocando a su vez temblor de piernas y cagalera en nosotras, las sufridas madres. 
Y por último, tenemos las lociones repelentes comerciales, las cuales hay que usar con cuidado, ya que su uso continuado provoca resistencia en los piojos, vamos, que si las usamos a diario, los bichos se acostumbran y no les hacen ná de ná. 

En cualquier caso, una cosa os voy a decir, la mejor prevención es SALIR DEL ARMARIO, es decir, contar con total naturalidad que vuestro hijo tiene piojos y erradicarlos antes de volver a cole. ¡Que no pasa nada, que piojos hay hasta en las mejores familias!

Un abrazo chillao.



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Cómo acabar con los piojos (es para una amiga). Parte 1

Todo empieza con una visión. Tu pequeño del alma, con su piel de canela, se está rascando la cabeza como un poseso. No, no, a ver, puede ser otra cosa. Igual solo tiene un eczema terriblemente urticante. Igual lo que pasa es que está pensando muy fuerte, la gente se rasca la cabeza cuando piensa mucho, ¿no? Venga, ante todo mucha calma.
Pero mientras que tú tratas de convencerte de que el picor puede ser por cualquier cosa, menos por lo obvio, llega un mensaje al whatsapp del cole.

"Mamis, hay aviso de piojos en el cole. Atentas todas". 



Con todo el miedo del mundo, procedes a revisar la cabeza de tu retoño y ahí está, mirándote descaradamente, como diciendo "mami, vaya chalete me he montado en el cuero cabelludo de tu criatura". ¡No por Dios, no por Dios! ¿Y ahora qué? La opción de preguntar a los demás padres queda descartada, porque los piojos son como el Sálvame, nadie los ha visto jamás. ¿Entonces qué hacemos? ¿Le rapas la cabeza al chaval? ¿Lo cambias de colegio? ¿Hacéis las maletas y os mudáis a otro país? La respuesta a todo es NO, pero vamos paso por paso.

En primer lugar, vamos a desemascarar varios mitos sobre los piojos:
  • MITO 1. Los piojos saltan y vuelan y por eso se pegan de un niño a otro. Es totalmente falso. Los piojos son unos animales bastante gandulazos y todo lo más que hacen es andar (muy rápido, eso sí). Por eso, para que se peguen, hay que juntar las cabecitas o compartir cepillos, gorros, gomas del pelo y demás.
  • MITO 2. Hay focos de piojos en el cole, en el césped del parque o en cualquier otro sitio. Falso también. Los piojos solo son capaces de sobrevivir fuera de una cabeza unas 48 horas, con lo que no pueden anidar ni en peluches, ni en ningún otro sitio. Si tu hijo tiene piojos es sencilla y llanamente porque otro niño se los ha pegado. Igual que tu hijo se los ha podido contagiar a otro, no te vayas a creer que tu hijo es un espíritu puro. 
  • MITO 3. Los piojos son sinónimo de suciedad. Lo cierto es que los piojos prefieren el pelo limpio, porque para poder poner sus huevos, las liendres, necesitan secretar un pegamento con el que fijarlas al pelo y la grasa natural del cuero cabelludo, más abundante en el pelo sucio, se lo impide. En resumen, en un pelo limpio es más fácil depositar las liendres.
  • MITO 4. Un gato/perro le ha pegado los piojos al niño. La cosa es que los piojos son parásitos exclusivamente humanos, por lo que no pueden sobrevivir en animales. Los gaticos y los perretes te pueden pegar pulgas o garrapatas, pero piojos, nunca.
  • MITO 5. Los piojos pegan enfermedades.  Los piojos son asquerosetes, dan muy mal rollo y son muy molestos, pero no transmiten enfermedades. En realidad son unos animalicos insulsos, que no valen para nada y cuya única misión en la vida es amargarte la tuya, pero los muy asquerosos serían capaces de sobrevivir a un holocausto nuclear, porque los mamones pueden estar hasta tres días sin respirar si se ven en la necesidad de hacerlo, sus liendres son prácticamente indestructibles y el pegamento con el que las fijan al cabello es casi tan resistente como el cemento armado. Casi ná.
¿Entonces nos tenemos que resignar a pasar nuestra vida junto a estos bichitos si alguna vez deciden instalarse en nuestra cabeza? Rotundamente no, librarse de los piojos es relativamente sencillo, aunque requiere mucha constancia y paciencia.

Lo primero es conocer el ciclo de vida de los piojos, para así poder entender la importancia de cada uno de los pasos que te voy a contar.

Cuando descubrimos un piojo vivo en la cabeza de nuestro hijo, a no ser que hayas estudiado entomología va a ser bastante difícil que sepas en qué momento de su existencia vital se encuentra. Puede ser que sea un adolescente con granos, que se acabe de apuntar a Tinder, que esté buscando piso para familia numerosa o que lleve ya bastón. Por eso mismo es de VITAL IMPORTANCIA que realices el tratamiento en su totalidad, sin saltarte ningún paso y siendo tremendamente constante, porque como te relajes un poco, amiga, date por jodida vencida. 

Así que si has visto un piojo vivito y coleando en la cabeza del hijo de una amiga (guiño, guiño), en el siguiente post desgranamos el plan de acoso y derribo a estos asquerosos okupas. 

Un abrazo chillao. 
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