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miércoles, 15 de julio de 2020

Sinceramente os lo digo

Últimamente tengo la sensación de que nos enfrentamos a un mundo nuevo, desconocido, en el que ya no queda nada de la realidad que un día conocimos. Gracias a Dios, a veces nos llegan señales que nos indican que no, que todo sigue siendo como siempre y que nada ha cambiado. Una de esas señales es la portada de Hola de esta semana, en la que Terelu nos vuelve a dar su entrevista más sincera y con esta ya van... bah, he perdido la cuenta. Está claro que el generador automático de titulares de Hola funciona a las mil maravillas. ¿Que tenemos una entrevista con Terelu? Pues está claro, o es su entrevista más sincera, o se sincera como nunca, o sinceramente nos cuenta unas cosas que ya nos había contado antes, pero ahora se va a sincerar mucho más. Terelu se viene sincerando en Hola una vez al año, más o menos. 


Terelu se sincera esta semana

Terelu se sincera en 2019

Terelu se sincera en 2018 

Terelu se sincera en 2017

Terelu se sincera en 2016
Terelu se sincera en 2015 
¿Y qué nos cuenta Terelu que no sepamos ya? Pues que ha vendido su ático, pero que los muebles los ha regalado y que su casa tiene tres habitaciones: para ella, para el vestidor, para su madre y para la persona de servicio. Sin ser yo matemática, diría que no me salen las cuentas. La casa en sí es como si la hubieran pasado por un filtro de Instagram de color naranja y turquesa, los colores favoritos de las influs y lo mejor, según ella, es que está al lado de la casa de su hija. Habría que preguntar a la hija si tiene la misma opinión. Y bueno, que está muy bien sola, que no echa de menos tener novio y que no va a decir si Alejandro Sanz al final le regaló tatuarse pezones, porque eso pertenece a su intimidad. Cuando nos contó que se lo había ofrecido, se conoce que no era una cosa íntima.

Cambiando de tema, nos vamos a la sección de tu casa no es la mía, también conocida como millonarios random. Esta semana conocemos a Carole y Remi Tessier, que así por el nombre no os sonará, pero si os digo que es diseñador de interiores de superyates, os sonará todavía menos. Aunque parece que la entrevista se la van a hacer a él, al final la única que habla es ella. Nos cuenta cosas tan interesantes como se conocieron mientras él le hacía una entrevista de trabajo un sábado. Esto dicho así suena un poquito a acoso laboral, pero pronto nos aclara que no, que a la media hora de haber intercambiado unas miradas, ya estaban enamorados locamente, pero no sé como te lo viadecí. 

El salón de la casa de esta semana está presidido por este cuadro, que no sabemos si es un Pokemon, una flor de las de Mario Bros. o una representación muy cuqui de esos días del mes en los que las nubes nos huelen a muerte y destrucción
Foto: Coveteur.com
El matrimonio Tessier tiene ocho hijos - que no siete, como os he dicho en Instagram -, seis niñas y dos niños, pero es como si los hubiera tenido otra, porque ella está estupenda. Nos dice que los niños tienen su espacio propio, porque es muy importante para su desarrollo. Bueno, para su desarrollo y para la salud mental de los padres, porque ponte tú a ver Dark con los ocho niños en el salón. Te quitas la vida. Pero si os creíais que ocho niños se mantienen solo con el sueldo de diseñador de superyates, estáis muy equivocados. Ella también trabaja y nunca podríais adivinar en qué. Os lo voy a decir ya porque es que no os lo podéis ni imaginar. Es diseñadora de bolsos. Sí, sí, cierra la boca, que ya sé que estás flipando. Y qué bolsos, amiga. Bonitos, finos, elegantes y económicos, sobre todo esto último. Yo juraría que algún modelo lo he visto en el hiperasia de mi barrio, aunque no los recuerdo yo tan caros.


Este último de Sumaje me lo podéis regalar para mi cumple. Creo que son 1600 euros, está tiradísimo de precio.
Si seguimos cotilleando por la revista nos enteramos de que los Mónaco siguen de vacaciones, que me vais a perdonar, pero luego dicen de los maestros. No estoy segura de haber visto una noticia de esta gente en la que no se mencionase la palabra "vacaciones" por algún lado. Nos cuentan que la pequeña ha heredado la elegancia de su madre, pero no aclaran si eso es bueno o malo. 

Luego nos encontramos que la hija de Noor de Jordania se ha casado con el nieto de Roald Dalh, el autor de Matilda o Charlie y la fábrica de chocolate. Se conoce que en homenaje al abuelo del novio, escritor de clásicos de la literatura infantil, o bien porque se conocieron en la India, el caso es que la novia se inspiró en la princesa Romy, la de Willy Fog, para elegir su traje de novia. 

Yo soy Romy, dulce y fiel, y vivo enamorada de él
Foto: Minutoe.com
Tenemos también a mucha gente en bikini, todas espectaculares y de nuevo nos encontramos al señor que está llamado a convertirse en Ortega Cano con "su nueva acompañante" (a mí no me miréis, es el Hola el que la llama así). Yo ya os dije que era #teamPaloma, pero es que Hola también lo tiene claro. Nos informa que mientras que el susodicho estaba viviendo la vida loca con su jovencísima pareja (tal cual), Paloma estaba a lo que tenía que hacer, cuidando de sus hijas. Y que, ojocuidao, que es que no hay ni separación legal. Solo les falta añadir "vergüenza de tus hijos, Enrique". Mientras, Diez Minutos publica imágenes de la pareja. Nos quedará la duda de si a Hola le han comido la tostada o si ha pasado olímpicamente de sacar esta estampa tan ridícula bonita.

Enrique, en esta tabla cabemos los dos.
Foto: Diez Minutos
El resto de noticias son como un deja vu de otras semanas: los reyes de gira, la Pombo, que nos la quieren meter por narices, pero ya te digo yo que no cuela, Harry y Meghan que salen de su escondite, aunque hace dos semanas y la semana pasada también salieron en la revista, así que muy escondidos no estarían y Ana de Armas, que en la página 47 nos dicen que se parte de la risa con Ben Affleck, pero que a juzgar por la foto, si me dices que le ha dado un cólico nefrítico, también me lo creo. Ah, y que casi se me olvida, esta semana cocinan Aldo Comas y Macarena Gómez, algo que dicen que es una paella, pero que no sé si será arroz con cosas. Hola los define como una pareja moderna, incluso en la cocina. Luego Aldo nos dice que en casa solo cocina él, que la otra no sabe ni dónde se guardan las sartenes. Yo no digo nada. 

En fin, que esto ha sido todo, amigos. Recordad que mañana jueves 16, a las 17 horas, presentaremos en directo mi nueva novela en Instagram y que estáis todos invitados. Durante el directo, daré la respuesta a la pregunta que os he dejado en un post en mi cuenta y entre todos los que acertéis, sortearé dos ejemplares firmados de mi nueva novela, Si sentara la cabeza, pensaría con el culo, que podéis adquirir pinchando en el enlace (o yendo a una librería, que es mucho mejor opción que Amazon). 

¡Un abrazo chillao!
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domingo, 12 de julio de 2020

Divorcios y gazpachos con tomates (de verdad)

Esta semana, como ya vaticiné en Instagram, la portada de Hola es para Paloma Cuevas. A ver, tampoco nos vamos a echar flores, que la cosa era muy evidente, pero no por ello deja de ser un remiendo en todo el truculento asunto de la separación, que no divorcio, de la pareja más aburrida - hasta ahora - de España.


El caso es que desde la portada, Paloma parece mirar compungida, con la mirada perdida, triste por su separación. Y digo que parece, porque si observáis, en la mano lleva su móvil y en exclusiva os digo que lo que acababa de ver era esto:


Mientras que en Hola, Paloma trata de ofrecernos una imagen de se nos rompió el amor de tanto usarlo y nos cuenta que todo esto lo han llevado de la mejor manera posible, juntos, apoyándose, siendo amigos, mientras les salen arcoíris de las pestañas y comen gominolas, en Semana va Enrique y se nos marca un vivo por ella, contándonos que está enamoradísimo de la muchacha esta, a la que debió conocer en un parque de bolas.

Una cosa os voy a decir: yo, si hay que tomar partido, voy con Paloma. Así mismo os lo digo. Que será una sosa y una lacia, pero chica, ahí ha estado, viendo venir que el Grecian 2000 iba a formar parte de su vida y rezando para que, al menos, Enrique conservase las cejas. Y ojo, que nosotros lo vemos todo muy fácil desde casa, pero recordad que a Enrique le dio por cantar rancheras y a ver quién es la guapa que aguanta en este plan. Yo casi que prefiero la muerte que vivir contigo, dame veneno.


Ahora, una cosa tengo que reconocer, Enrique no se ha saltado un cliché: por un lado, ella pidiendo respeto y diciendo que lo importante son sus hijas y sus padres y que no tiene el pussy para little lanterns y el otro, haciendo el ridículo en el Instagram de su nuevo amor. Que no tienes quince años, Enrique, que vas camino de los cincuenta, hijo de mi vida. A mí me vais a perdonar, pero si yo veo a mi marido, con una muchacha veintisiete años más joven que él - vein-ti-sie-te - en tal que esta situación, me daría muchísima vergüenza.

Foto: Instagram Ana Soria

De ella qué os voy a decir. Está claro que ahora que la presidencia del Hard Stomach Club ha quedado vacante, se impone buscar una nueva candidata y esta chica tiene muchas papeletas. Eso siempre y cuando no decidamos crear una sección kids en el club, porque está claro que entre esta niña, la del Matamoros y la novia de Cayetano Martínez de Irujo tenemos suficiente concurrencia para hacerlo.

En fin.

Siguiendo con Hola, nos cuentan que las gemelas Igles se han venido a la Costa del Sol y que ni el coronavirus ha podido impedirlo. Que se han ido a montar a caballo y que lo mismo se van a Ibiza, porque debe ser que el coronavirus se ha ido de vacaciones y yo no me he enterado.

Aquí, sufriendo
Foto: Instagram Victoria Iglesias
Los reyes siguen de gira y esta vez han recalado en Cuenca, donde empezó su luna de miel. La oficial, la que pagamos nosotros. La que le pagó el amigo del emérito fue algo más exótica. El caso es que se dieron un paseo por Cuenca, compraron un décimo de lotería y se fueron a Benidorm, que en Cuenca hacía mucho calor.

"Como me toque, ahí os quedáis, no vuelvo a trabajar ni un día en mi vida"
Foto: Magazinespain
Luego, además de mucha gente en bañador, nos encontramos a Álvaro de Marichalar, o a Pipi Estrada, no estoy segura al cien por cien. Sea quién sea, nos cuenta como si fuera una cosa del otro jueves que durante la cuarentena, ha hecho una única comida al día. Ya ves tú, como casi todos. Yo, al menos, empezaba a comer a eso de las ocho de la mañana y ya, hasta las diez de la noche, non-stop. Eso sí, nos da una receta muy interesante sobre cómo hacer gazpacho, que consiste en pelar tomates, pero que sean de verdad - yo una vez lo hice con tomates de corcho, de los que se ponen de atrezzo en los fruteros y hombre, malo no estaba, pero le faltaba sabor, la verdad - y meterlos con zanahoria y pepinos, sin pelar, en un recipiente para batirlos. Al final le pone por encima piñones y huevo picado, previamente cocido, eso sí, que en crudo queda un poco asqueroso. Gazpacho a su estilo, lo llama el tío, que tiene el cuajo de decir que se le da bien la cocina.

Trabajar, no, pero cocinar... tampoco.
Foto: elEconomista
Y por último, porque este Hola me ha dado un poco de sueño desde la portada, Lourdes Montes, en lo que el Hola llama su verano más impresionante. ¿Por qué? Pues no lo sabemos, pero el caso es que ella nos saluda muy sonriente y nos cuenta que su padre, al principio no llevó muy bien eso de que saliera con un hombre diez años mayor que ella. Chica, pues ya puede dar gracias, que podía haber sido peor. Que se lo pregunten al padre de Ana Soria, la nueva novia de Enrique Ponce.

Foto: Instagram Lourdes Montes 



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lunes, 6 de julio de 2020

Capítulo 6. Margarita, la princesa del escándalo (parte III)

Por mucha voluntad que Margarita le pusiera, estaba claro que lo suyo con Tony no tenía arreglo. Él seguía viviendo una vida de playboy que hubiera hecho gritar de la envidia al mismísimo Julio Iglesias y ella... pues iba a fiestas, bebía - se cuenta que desayunaba vodka y cigarrillos - y acudía a actos oficiales en los que se aburría como una mona.

Un día, Margarita cayó en la cuenta de que sus amigos Anne y Colin, esos en cuya boda conoció a Tony, le habían regalado a su vez, para su propia boda, un terrenito en una isla del Caribe muy exclusiva. Lo típico que te pones a buscar en un cajón el certificado de empadronamiento y te encuentras con las escrituras de una parcela, no me digas que no te ha pasado. La isla en cuestión era Mustique, la recordarás porque fue la elegida por Ana Boyer para casarse con aquel espanto de vestido que nos dejó a todos con el culo torcido y llorando de dolor.

"¿Tú tienes una casa en Mustique, piltrafilla?"
Con sus escrituras en la mano, se fue para Mustique y según cuenta su amiga Anne Coke-Tennant, la misma que le había regalado el terreno, como le pareció que la parcela era pequeña, cogió las estacas que la delimitaban y las colocó unos cuantos metros más pallá. Que otra cosa no, pero humilde, tampoco. Ella era Margarita de Inglaterra y si necesitaba unos metricos más para que le entrase la piscina, a ver quién iba a decirle a ella lo contrario.

Estamos a finales de los años 70, la prensa del corazón está empezando a despuntar y Mustique se convierte en un refugio para algunos famosos con mucha pasta, más vicios y cero ganas de ser vistos. A Mustique solo se podía acceder en barco y no se permitía la visita a la isla si no era para alojarse en el único hotel que había entonces. Vamos, que si estabas pensando coger un patinete y la nevera para irte a pasar el día mañana, olvídalo. La isla, además de un maravilloso enclave natural, era un oasis de privacidad y si a eso le sumas que también era un paraíso fiscal, no te extrañará que celebridades como David Bowie, Paul McCartney o Mick Jagger decidieran hacerse una casita allí. Por la temperatura, mayormente, que era muy buena.

Margarita, con el Chuli, el Pay y el Cabra en Mustique
Margarita, que era la expresión más royal del punk y del rock n´roll, ya era amiga de Jagger desde hacía un tiempo. Se habían conocido en Londres en una fiesta y desde entonces, se hablaban. Claro, al verse en Mustique se saludaron porque fíjate tú, qué coincidencia, vienes mucho por aquí. Y chica, pues ya que estaban por allí, pues aprovecharon para ponerse al día de lo suyo. Tan al día se pusieron que, por lo visto, en uno de sus encuentros comieron tantas chuches que a Margarita se la tuvieron que llevar al hospital con una sobredosis de azúcar. A todo esto, su hermana, Sumaje, encantada de la vida con el romance, como ya os podéis imaginar. Tan contenta estaba que cada vez que alguien le sugería a Mick como posible receptor del título de Caballero de la Orden del Imperio, a la reina le daba un chungo. Cinco veces se lo propusieron a la reina como candidato y cinco veces dijo ella que antes se iba a Primark el primer día de rebajas que otorgarle esa distinción a alguien que tan mala influencia había sido para su hermana. Como si Margarita no viniera ya influenciada de casa. Hasta que en 2002, Tony Blair le dijo que se le estaba viendo mucho el plumero, que había hecho Sir a Paul McCartney o a Elton John y que dado que lo de Mick y su hermana era vox populi, que no se lo daba porque le tenía manía, cantaba por soleares. Con todo el dolor de su corazón, la reina le otorgó la distinción, pero espérate que el otro rencoroso, no fue a recogerla hasta 2003, porque tenía la agenda a tope, según le dijo.

"Ay, que te como los morritos"
Pero dejemos a Mick y volvamos a Mustique, a finales de los 60. Allí la gente tenía que entretenerse y para ello, se dedicaban a dar fiestas. Que podían haberse dado con una piedra en la espinilla, pero se conoce que lo de montar festivales, les iba más. Cuando hablamos de fiestas, en el entorno de Margarita, no nos referimos a reuniones para jugar a la canasta y tomar el té. No. Nos referimos a festivales que ríete tú de los ingleses en Salou.

"Esta noche, de tranquis"
No quisiera yo que creyerais que Margarita estaba siempre de fiesta en Mustique. También estaba de fiesta en Escocia y fue precisamente allí donde conoció a Roddy Llewellyn, un jardinero paisajista muy introducido en los círculos aristocráticos, diecisiete años menor que Margarita. En concreto, se conocieron en una fiesta que daban Anne y Colin Tennant, efectivamente, los mismos en cuya boda había conocido a Tony y los mismos que le habían regalado la casa de Mustique. Algunos dirían que eran un poco alcahuetes, pero no seré yo la que lo haga. Tras una velada en la que todos los presentes se dieron cuenta de que allí había tomate, Margarita invitó a Roddy a pasar unas vacaciones en Mustique y claro, Roddy no se pudo negar, porque no se le había ni pasado por la cabeza hacerlo.
Roddy, Margarita y Anne Coke-Tennant en Mustique. Roddy era jardinero, a la vista está, de los que tienen a gente enterrada en el jardín. 
A todo esto, yo no sé si se os había olvidado, pero Margarita y Tony seguían casados. A temporadas, vivían juntos en Londres, pero ya os podéis hacer una idea de que la convivencia era de todo menos tranquila. Ella sabía que su marido tenía una relación con una mujer llamada Lucy Lindsay-Hogg, pero claro, tampoco estaba en disposición de echarle nada en cara. Llegó a pedirle el divorcio en varias ocasiones, pero Tony no estaba por la labor. Hasta que en 1976, salta la sorpresa en Las Gaunas. No se sabe cómo, una fotografía de Margarita con Roddy hecha en Mustique se filtró a la prensa y los amoríos de la princesa quedaron al descubierto. Justo en ese momento, en la sociedad británica había un profundo debate sobre la utilidad de la monarquía, el despilfarro económico que esta suponía. Las fotos de Margarita en una isla caribeña, con un hombre casi veinte años más joven que ella, que no era su marido, no hicieron sino ponerla en la diana de todas las críticas, habida cuenta de que la señora cobraba una asignación semanal de mil libras. De mil libras esterlinas de mediados de los setenta, ojocuidao.

A Tony le pilla la noticia de los cuernos de su mujer en Australia y se indignó muchísimo, pero por dentro se le reían los huesos porque la prensa se tiró en tromba a criticar a Margarita, lo que le vino de perlas para que no se hablase de que él llevaba años engañando a su mujer y todo digno, se marchó de Reino Unido. Dos años después, en 1978, el divorció se hace efectivo, aunque de facto llevasen separados más de diez años. Margarita, por su parte, sigue la relación con Roddy, quien se sentía realmente abrumado por la repercusión que su romance con la hermana de la reina estaba teniendo. No sé en qué mundo vivía el hombre, así mismo os lo digo, para no ser consciente de que tener una relación con la hermana de la Reina de Inglaterra, diecisiete años mayor que él, iba a despertar cierto interés en la prensa sensacionalista. Aun así, antes de dejar a Margarita para casarse con otra mujer, a Roddy le dio tiempo a grabar un disco, que digo yo que si el ex de Karina, el Domingo Terroba, lo hizo, a ver por qué no lo iba a hacer él. Por razones que no llego a entender, no lo petó y el disco fue un absoluto fracaso. Juzguen ustedes mismos:


Margarita fue poco a poco desapareciendo del panorama social, ya no solo por el mal de amores - después de dejarlo con Roddy no se le conoció ninguna pareja - sino porque físicamente estaba hecha una pena. Le habían extirpado, como a su padre, parte de un pulmón en 1985. Cada vez seleccionaba más sus apariciones y una de ellas fue dar una entrevista a la revista ¡Hola!, en su edición inglesa Hello!, que acababa de iniciar su andadura en el Reino Unido unos meses antes. La mujer se lamentaba de que la realeza se hubiera convertido en un objetivo de la prensa del corazón y criticaba a Diana y a Fergie por contribuir a ello. Si la pobre levantase la cabeza...

Después de una neumonía, un derrame cerebral, de quemarse los pies de manera severa con agua hirviendo en la bañera, lo que la dejó en silla de ruedas por un tiempo y de varios accidentes cardiovasculares que le habían dejado como secuelas problemas para deglutir, pérdida de visión y parálisis en el lado izquierdo, Margarita falleció en 2002 apenas un par de meses antes de que lo hiciera su madre.

Pese a no tener un papel decisivo en la vida política de su país, fue sin duda una de las personas que más influyó en la evolución de la familia real hasta ser tal y como la conocemos - y adoramos - ahora. Fue el primer miembro de la familia real en divorciarse y sin duda, abrió el camino para que sus sobrinos nietos pudieran casarse con personas que no perteneciesen a la realeza. ¿Fue feliz? Bueno, a ratos. Sin duda, sus años con Roddy fueron los más felices de su vida y así se lo confesó la reina Isabel a Anne Coke-Tennant en los funerales de Margarita, cuando le agradeció que los hubiese presentado, porque "Roddy trajo a la vida de Margarita la felicidad que había perdido". Lo que sí podemos asegurar es que Margarita es, sin ningún género de dudas, uno de los miembros de la familia real británica más interesantes y un auténtico icono pop del siglo XX.

¡Ole tú, Margarita!

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domingo, 5 de julio de 2020

De caballos, barcos y camisas recicladas

Queridos y queridas, lo prometido es deuda y una vez he acabado con mis informes de fin de curso, la memoria, las actas, las evaluaciones y demás papeleo educativo, vamos con este primer post de Asivemoselhola formato desplegable. Si pincháis en los créditos de cada foto, podéis visitar las webs y ampliar la noticia.

Desde la portada, Tamara Falcó nos sonríe y nos informa que no es marquesa hasta que el rey no lo decida. Fíjate, eso lo tenemos en común, el rey tampoco se ha decidido a hacerme marquesa a mí y aquí estoy, esperando a ver si tiene el hombre un minutillo. Estará liado con la gira esta que llevan entre manos, pero seguro que a la vuelta me da la sorpresa. 

En la sección de millonarios random nos presentan a Álvaro Domecq, quien fue director de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez y a la que ha vuelto como director honorífico. La verdad es que el reportaje es precioso, Álvaro posando con su caballo en el salón, con su caballo mirando por la ventana... Echo de menos una con el caballo cocinando y otra descalzos sobre el sofá, dos clásicos de esta sección que hubieran hecho las delicias del público, sin duda.

D. Álvaro Domecq posando con uno de sus caballos, desconozco si es el mismo que el protagonista del reportaje.
Foto: Diario de Jerez
De Jerez nos vamos a Mónaco, primero con Alexandra de Hannover, que se han ido a navegar en el Pachá III con su novio Ben-Sylvester Strautmann. ¿Y cómo titula el Hola el reportaje? Pues lógicamente "Un noviazgo a toda vela". Mirad lo que os digo, yo creo que Hola tiene un generador automático de titulares, en los que tú metes tres o cuatro palabras clave y te devuelve el titular. Por ejemplo, tú pones "Alexandra Hannover + novio + barco", le das a click y toma, noviazgo a toda vela. Pones "Preysler + lo que sea", y te sale "El secreto de su eterna juventud". Pones "Terelu" y automáticamente te sale "Su entrevista más sincera".

Y de Alexandra, pasamos a su cuñada, Beatrice Borromeo, a la que Hola otorga el título de "joya de los Grimaldi". A ver. Ya son ganas de malmeter. Es que yo me pongo en el lugar de Alexandra, de Carlota, o de las hijas de Estefanía y me herviría mi sangre Grimaldi, esa de la que Beatrice no tiene ni gota. La cuestión es que Beatrice ha abandonado su anonimato (sic) para convertirse en embajadora de una marca de joyas. De ahí el juego de palabras. Muerto te quedas, ¿eh?

Beatrice Borromeo, joya de los Grimaldi. Y que le den a las cuñadas.
Foto: Instagram Beatrice Borromeo
Siguiendo con nuestro periplo, de Mónaco nos vamos a Holanda, donde los reyes inauguran su verano estrenando un barquito de dos millones de euros. En principio ellos se habían callado la compra del barco, porque ya sabéis cómo son estas cosas, los amigos se enteran de que tienes barco y con el rollo de "venga, que nosotros pagamos la gasolina y llevamos aperitivo", te pasas el verano dando vueltas. Pero resulta que el tiro les ha salido por la culata, porque un tipo los vio, les hizo una foto, la subió a Twitter y ¡hala! ya se ha enterao todo el mundo. Si es que ya es mala suerte.

El barco de los reyes holandeses, un utilitario
Foto: La Nación
Vámonos ahora a los Hamptons, donde Sarah Jessica Parker y su marido, Matthew Broderick están pasando las vacaciones. Nos dice ¡Hola! que los años no pasan por Carrie Bradshaw, su alter ego en Sexo en Nueva York, del que no se va a librar en la vida. Y claro, todo tiene su explicación, porque si por SJP no pasan los años es porque se los queda todos Matthew. O quizá sea que Matthew no pasa por el bisturí tanto como su señora. 

Matthew, un señor normal de 58 años y su señora, SJP una señora de 55 años que está estupenda.
Foto: La Nación
Y empezamos con los dramas. La cuarentena ha sido dura y la postcuarentena va a ser terrible, a no ser que seas abogado matrimonialista, que entonces te vas a hacer de oro. Fiona Ferrer y su novio, un señor llamado Javier Fal-Conde, lo han dejado. Por teléfono. Me consuela que ¡Hola! aclara que hablaron, porque si llega a ser por whatsapp, yo no levanto cabeza. Bastante tengo con lo de que Enrique y Paloma hayan anunciado su divorcio en Semana, y no por el divorcio que me suda un pie, sino por lo de que haya sido en Semana. El mundo se va al carajo. 

Los Windsor jóvenes también han tenido aventuras estos días. Meghan y Harry, en Los Ángeles, han colaborado con una organización que ayuda a los jóvenes que han estado en prisión a reinsertarse en la sociedad. Con su mascarilla, su redecilla y toda la pesca, nos creemos que son Harry y Meghan porque nos lo dice el ¡Hola! y el ¡Hola! nunca miente, pero podría ser cualquiera. Es lo bueno de estos nuevos outfits, que si no te apetece ir a algún sarao, contratas a un doble, le pones la mascarilla y tú, a tumbarte a la bartola. Por cierto, que los Sussex ya le pueden llamar a su fundación Archewell, en honor a su hijo Archie, porque resulta que la Oficina de Patentes y Marcas de EEUU estimó que el nombre ese no daba mucha información sobre el objeto social de la asociación. Bueno, por eso y porque al parecer, se les había pasado pagar unas tasas, lo que tampoco es tan grave si tenemos en cuenta que muy acostumbrado a pagar no tiene que estar mi Harry.

(Dicen ser) Harry y Meghan, con las manos en la masa
Foto: Instagram Homeboy Industries
Por otro lado, Kate se ha ido a plantar un árbol a un hospicio infantil y ha metido las manos en la tierra, sin miedo a las lombrices y a que se le meta la tierra por las uñas. No todas las heroínas llevan capa.
Como Kate lleva un vestido de flores, el generador automático de titulares de Hola ha titulado "Su verano más floral"
Foto: Vanity Fair
Nos volvemos a casa con nuestros royals, que están de gira, no sabemos si de despedida. Claro, después de cuatro meses encerrados en casa, normal que tuvieran ganas de airearse. Y nos enteramos también de una primicia, una noticia que podría cambiar el devenir de la historia: Sofía se pone la ropa de su madre. ¿Cómo te quedas? Yo, la verdad, no me lo creo. Más que nada, porque Letizia debe llevar una talla 10-11 de Zara Kids y Sofía llevará por lo menos la 14. Y otra cosa, aún más impactante si cabe. Leonor recicló una camisa de lunares. Traducido al lenguaje de la plebe, es que la zagala se la puso un día, y luego se la puso otra vez, pero debe ser que ellas están acostumbradas a ponerse la ropa una vez y tirarla.
Leonor y su camisa reciclada (en español, usada más de una vez)
Foto: Casa de S. M. el Rey
Y acabamos este primer post de esta nueva andadura de Asivemoselhola con Mar Torres, que ha cumplido veintidós años y lo ha celebrado por todo lo alto en Marbella (aunque ahora la muchacha se ha venido a La Manga). Dice ¡Hola! que la influencer (¿?) está totalmente dedicada a su carrera, lo que no nos dice es qué carrera es.
La nieta del dueño de El Pozo, haciéndose una foto en lo que bien podría ser un colchón que han abandonado en la calle
Foto: Instagram Mar Torres

Y hasta aquí hemos llegado. ¡Estad atentos que esta semana anunciaré en Instagram novedades que cambiarán vuestras vidas!


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miércoles, 1 de julio de 2020

Capítulo 6. Margarita, la princesa del escándado (Parte II)

Habíamos dejado a Margarita echando cuentas de si le convenía casarse con Peter, pero por muchas vueltas que le daba, la declaración de la renta le salía a pagar a la muchacha, así que le dijo "te lo agradezco, Peter, pero no". Que ella estaría muy enamorada y todo lo que tú quieras, pero tanto como para renunciar a su familia, a su título nobiliario, a que le llevasen todos los días de tu vida el desayuno a la cama y a un sueldazo nescafé (y no necesariamente en ese orden de importancia), a lo mejor no.
"A mí es que lo de que me quitéis la Visa ahora, me viene regular, la verdad"
En conclusión, que aunque Margarita tenía el apoyo del pueblo para casarse con Peter, se lo pensó mejor e hizo un anuncio a toda Gran Bretaña: sus responsabilidades como miembro de la familia real y como cristiana estaban por delante del amor que sentía por Peter, así que renunciaba a casarse con él.

Para pasar el trago, Margarita hizo lo que haría cualquier soltera: irse de fiesta. Alternaba eventos oficiales, con puestas de largo, recepciones y bodas de amigos, que era lo que por edad más cerca le venía y lo que más le tocaba la moral, probablemente porque siempre le venía la típica cansina con aquello, de "bueno, y tú, ¿para cuándo?", una pregunta que si acabas de renunciar a casarte con el amor de tu vida, pues igual te joroba un poco.

Una de esas bodas a las que la invitaron fue la de Lady Anne Coke (sin relación con la bebida, que sepamos) y Colin Tennant, barón de Glenconner. Ella fue sin muchas ganas, las cosas como son, pero se vino a fijar en el muchacho que hacía las fotos, que estaba de muy buen ver y le estaba poniendo ojitos. El zagal en cuestión era Anthony Armstrong - Jones, un fotógrafo con fama de rompebragas y reputación más que cuestionable. Modelo a la que le hacía un reportaje, modelo a la que le enseñaba el teleobjetivo. A ella le hizo tilín, a pesar de que en un primer momento pensaba que era homosexual - en realidad, Anthony era bisexual - así que empezaron a quedar con mucha frecuencia, pero en el más absoluto de los secretos. Claro, como iban de un lado para otro en moto, con el casco puesto y quemando rueda, pues nadie se dio cuenta que la que iba de paquete era la mismísima hermana de la reina.

"Marga, nena, échale un ojo al fotógrafo, a ver qué te parece"
En esa moto no iban a otro sitio que al piso que Tony había alquilado como estudio (guiño, guiño) pero que básicamente utilizaban para lo que ya todos nos estamos imaginando. Coincidió que Margarita tenía que renovar su retrato oficial, algo así como cuando al resto de los mortales nos caduca el deneí y te haces una foto en el fotomatón de al lado de comisaría, pero que en su caso, al ser princesa, pues llevaba un poco más de trabajo. Claro, si te estás haciendo arrumacos con un fotógrafo, queda feo que le digas que esta tarde no puedes quedar, que te tienes que ir a hacer unas fotos, así que por una vez, Peter usó el picadero para lo que se suponía que lo tenía: para hacer fotos. Por lo que sea, Margarita acabó posando para Tony desnuda de cintura para arriba y casi acaba mandando la foto al palacio, aunque finalmente decidieron guardarla. Años después, la foto saldría a la luz y fuentes de Palacio se apresurarían a asegurar que esa foto se tomó en 1967, cuando la princesa ya estaba casada con Tony, pero la cosa no coló.

"Hombre, igual para un sello de correos no es, pero como foto de perfil del Insta me viene de lujo"
Total, que llega 1960 y el Buckingham anuncia que Margarita y Anthony, Tony para los amigos, se casan. Muerta te quedas, el primer plebeyo que se casaba con alguien de la casa real británica en 400 años, ná pal caso. Y, a ver, muy bien la cosa no sentó entre las estiradas y rancias casas reales europeas, porque solo la danesa mandó representación a aquella boda. Pero ojo, que también puede ser que se vieran venir el panorama y que dijeran que para lo que iban a durar, no hacían el gasto. Desencaminados no iban, porque la primera hija de Tony, extramatrimonial obviamente, nació mientras él estaba en Bahamas de luna de miel, aunque no la reconoció hasta cuarenta y cuatro años después.

Tras su boda, Margarita conoció a todo el faranduleo a través de Tony y se hicieron muy amigos de Peter Sellers y su señora. Bueno, para decir la verdad, se cuenta que tuvieron algo más que amistad y que compartían unos raticos muy agradables. Hicieron hasta una peli juntos, que no dura más de diez minutos pero que ya os digo yo que en el presupuesto había un apartado para agua con misterio y otro para gominolas, porque tela.


Tony y Margarita tuvieron dos hijos, que a menudo dejaban con la tita Sumaje para irse de viajes oficiales y de cachondeo. Uno de los viajes más sonados que hicieron fue a EEUU, concretamente a California. Durante ese viaje, la princesa Margarita dio por primera vez una rueda de prensa, porque hasta entonces lo que se estilaba es que la familia real diese comunicados, pero sin preguntas ni nada. Sin embargo, con el viaje de Margarita, la casa real trataba de dar una imagen de renovada modernidad. Se hospedaron en el Hotel Beverly Hills y un productor los agasajó con una cena a la que invitó a lo más granado de Hollywood, entre otros, a Frank Sinatra, Mía Farrow, Liz Taylor y Richard Burton. A estos dos no los colocaron en la mesa presidencial y cuando se dieron cuenta, se largaron sin cenar porque les supo a cuerno quemado. Cosas de las estrellas.

"Yo es que soy más de los Rolling, de Mick Jagger en concreto, la verdad"
Aunque a Tony al principio le iba lo de ser royal, de todo se cansa uno en la vida, así que poco a poco, dejó de hacer cosas protocolarias y de acompañar a Margarita en los actos oficiales. Como pasaban poco tiempo juntos, Tony empezó a distraerse con otras cosas e hizo suya la frase "ave que vuela, a la cazuela", poniéndole los cuernos a Margarita con todo lo que se me meneaba. Cuando ella se lo echó en cara, él le dijo que cero dramas, que hiciera ella lo mismo, pero ay, amigo, cuando Margarita le puso los cuernos a él, bien del todo no le sentó y Margarita terminó por dejar a su amante.
"Hola, soy Troy McClure, tal vez me recuerden de películas como "Margarita, lo que te dije del amante iba en broma"
Sí, Margarita cortó toda relación con su amante porque a pesar de todas las infidelidades de Tony, Margarita estaba profundamente enamorada de él y de todo lo que él representaba: modernidad, vida bohemia, farándula... Así que cuando su marido le pidió que dejara a su amante, ella lo hizo sin duda, pues salvar su matrimonio era su prioridad. Se conoce que no tenía a nadie cerca que le dijera "amiga, date cuenta" y la pobre creía que aún había algo que salvar.

En el próximo capítulo os cuento cómo y cuándo llegó el divorcio y qué hay de cierto en los rumores que dicen que Margarita tenía cierta "simpatía por el diablo".


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miércoles, 17 de junio de 2020

Capítulo 6. Margarita, la princesa del escándalo (parte I)

Margarita fue la segunda hija del entonces duque de York, Bertie, el mismo que vimos en el capítulo anterior convertirse en Jorge VI por obra y gracia del encoñamiento de su hermano con una divorciada (¿alguien puede leer esto sin oír la voz de Peñafiel?). No nació para ser ni hija de rey, ni hermana de reina, pero en la tómbola del mundo, ella tuvo esa suerte.
Su infancia transcurrió entre el palacio de Buckingham y el de Windsor y aunque tanto ella como su hermana fueron educadas por una institutriz, su madre estaba muy encima de ellas, pues quería que sus hijas fueran algo más que unas niñas repipis de la alta sociedad cuya meta en la vida fuera casarse bien. No sabía la pobre Reina Madre lo que se les venía encima.

"Ay, Bertie, qué a gustico estamos aquí, menos mal que el rey es tu hermano, Dios lo guarde muchos años"
Pero como ya sabemos todos, a Bertie le tocó comerse el marrón de ser rey, a Elisabeth madre, el de ser reina y a la Elisabeth hija, ser Sumaje. Como os podréis imaginar, todo el mundo se volcó con la educación de Isabel, al fin y al cabo, era la heredera. ¿Y qué pasó con Margarita?  Pues que hacía lo que le salía de la peineta. Su padre se veía totalmente reflejado en ella, por aquello de que los dos eran los segundones en una familia en la que ser el primogénito te marcaba de por vida. Total, que si había coles de bruselas para la cena y a la niña se le antojaba tomarse un tigretón, pues la zagala se tomaba un tigretón y de postre, una pantera rosa.

"Voy aprendiendo el oficio / olvidando el porvenir
Me quejo solo de vicio / Maneras de vivir"
El caso es que a la criatura se le antojaban las cosas normales que se le antojan a las princesas y que nosotros no comprendemos porque somos plebe, hasta que un día, al cumplir los diecisiete años... No, no se pinchó con el huso de una rueca y se murió, fue casi peor que eso. Conoció a Peter Townsend, un capitán de la Royal Air Force, oficial al servicio de su padre, quince años mayor que ella, casado y con dos hijos. Sobra decir que no era lo que podríamos llamar el yerno perfecto, ni el novio que toda madre desearía para su hija, con independencia de que una sea reina o no.

"Escúchame, compréndelo, es imposible nuestro amor"
Si Peter hubiera sido un tío normal, aquí paz y después gloria, la niña se hubiera enamorado de algún backstreetboy y a otra cosa, mariposa. Pero no, Peter venía con tara de fábrica y le dio bola a la niña, que se conoce que también le había hecho tilín. Hay que reconocer que los padres de Margarita tampoco eran los más avispados del barrio porque no se les ocurrió mejor idea que asignarle la protección de la princesa durante un viaje a Sudáfrica, ordenándole que no se separase de ella. Y el hombre, pues obedeció. Y claro, pasó lo que tenía que pasar, que el pobre, se enamoró. Se enamoró hasta tal punto que le dijo a su mujer "ahora ya, mi mundo es otro" y se divorció de ella con la firme intención de casarse con Margarita.

Spoiler: no acaba bien.

A estas alturas, el rey Jorge VI ya había pasado a mejor vida y su hija Isabel ocupaba su lugar, así que fue a ella a la que Margarita fue a contarle que Peter le había pedido matrimonio y que ella había dicho "I do". Isabel se puso muy contenta por su hermana y le dijo que ella se encargaba de buscar el boy para la despedida, pero llegó Winston Churchill todo escandalizado y le dijo que si es que estaba tonta, que dónde iba dando el visto bueno al matrimonio de la hermana de la soberana con un divorciado, que eso iba a causar un cisma y una crisis de autoridad sin precedentes en la monarquía. Como éramos pocos, parió la abuela y cuando se la pareja le contó sus planes de boda a la Reina Madre, casi le da un parraque. Tuvo la mujer que tomarse un gintonic para intentar reponerse del disgusto. O media docena, no está muy claro este aspecto en los libros de historia.

"Aunque parezca mentira, me pongo colorada cuando me miras"

En medio de todo este cuadro, llegó Sir Allan Lascelles, secretario de la Reina, con un planazo que no se le hubiera ocurrido ni a MacGyver. Resulta que hay un Acta de Matrimonios Reales de 1772 que dice que si un miembro de la realeza quiere contraer un matrimonio inconveniente o desigual, debe esperar a cumplir veinticinco años. Margarita en aquel momento tenía veintidós, así que no le quedaba otra que aguantarse. Por si no tenía la suficiente fuerza de voluntad, a Peter lo mandaron de funcionario a Bruselas, no fuese a ser el demonio y a Margarita de gira por África.

Allan Lascelles, el que le dijo a la Reina Madre "vamo a calmano"
Total, que después de tres años, durante los que Margarita iba de fiesta en fiesta, llegó el momento de la verdad. ¡Margarita y Peter por fin iban a casarse! Bueno, iban a casarse después de que la Commonwealth,el Parlamento, la iglesia Anglicana y un primo que vivía en Guadalajara dieran su visto bueno al matrimonio, porque resulta que a Margarita no le habían dicho la verdad del todo. Añádele a eso que no se había leído la muchacha la letra pequeña de la hipoteca, que decía que si se casaba con Peter, perdía el título de princesa, el de alteza real, la asignación que recibía de la Casa Windsor y la tarjeta de puntos del Carrefour y ponte en el lugar de Margarita.

"Fue un placer conocerte, Peter. Adiós con el corazón, que con el alma no puedo"
Y por hoy, lo dejamos, pero os recomiendo que os vayáis haciendo palomitas, porque lo gordo viene ahora, amigos.
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sábado, 13 de junio de 2020

Capítulo 5. Jorge VI, el rey tartamudo

En el capítulo anterior descubrimos que Jorge V tuvo dos hijos como dos soles, Eduardo y Bertie. De Eduardo ya hablamos en el capítulo anterior y por resumir, podemos decir que es como si Froilán hubiera sido heredero al trono de España: mucha samba y poco trabalhar.
Hoy nos vamos a ocupar de Bertie, el segundo, el que no estaba llamado a ser rey y reinó, el que nos dio lo más grande que ha salido de la Gran Bretaña: Sumaje.

Alberto Federico Arturo Jorge Windsor nació un 14 de diciembre, en Sandringham, casualmente fecha del aniversario de la muerte de su bisabuelo, el príncipe Alberto Sajonia - Coburgo. Su padre, el rey Jorge V no sabía muy bien cómo darle la noticia a su bisabuela, la reina Victoria, que como ya contamos en el primer capítulo de esta saga estaba enamorada hasta las trancas de Alberto.
Total, que para que la yaya se tomase mejor la noticia de haber tenido un bisnieto justo en el que para ella era día más trágico del año, se le ocurrió la idea de ponerle Alberto al chaval, cosa que a la reina le llenó de orgullo y satisfacción.

La infancia de Alberto, Bertie para los amigos, fue un poco regulinchi. Su hermano mayor era un guaperas, dicharachero, simpático, el terror de las nenas, vamos. Y Bertie era... pues un llorica. Se pasó el pobre media infancia enfermo y eso le volvió retraído, tímido y muy llorón. Cuentan que cada vez que le levantaban la voz, se le saltaban las lágrimas y eso a su padre no le gustaba nada de nada. En esa época, lo de mostrar tus sentimientos y dejarse llevar por las emociones no estaba muy bien visto, ya no te cuento si eras hombre y no te quiero explicar si, además, eras Alteza Real.
"Tengo el presentimiento de que me voy a comer un marronaco por culpa de mi hermano, ya lo verás"
Si a que la criatura era un poco insegura, le sumas que era zurdo y que le obligaban a escribir con la derecha y que, además, era tartamudo, pues ya te podrás imaginar que la infancia de Bertie no fue Disneyland.
Al igual que su hermano mayor, Bertie asistió al Osborne Naval College y de ahí, pasó al Dartmouth Royal Naval College, siendo el último de su promoción.Otro cualquiera se hubiera ido un pub a poner pintas, pero si eres el hijo del rey, minucias como las notas tienen poca importancia, sobre todo si a donde te van a mandar es a la Fuerza Aérea Británica en plena I Guerra Mundial. 
Al acabar la guerra, empezó a estudiar en el Trinity College y a salir de farra con su hermano, que lo llevaba por el mal camino. A pesar de su inseguridad y de su timidez, Bertie tenía mucho éxito con las mujeres y su hermano le buscó varios rolletes con señoras que fumaban. Su padre se enteró y le dijo que si se buscaba una novia formal, le regalaba el título de duque de York, cosa que a Bertie le hizo mucha ilusión. 
"Y que digan que el guapo es mi hermano, con el porte que tengo yo..."
Un día como cualquier otro, Bertie conoció a Elisabeth Bowles-Lyon, hija menor de los condes de Strathmore, y a Bertie se le hizo el culo pesicola. "No lloréis, que me voy a casar con ella", fueron sus palabras al conocerla. Pero Elisabeth no estaba muy por la labor porque según cuentan, a ella le gustaba la vida tranquila y no se veía como duquesa de York y cuñada del futuro rey, porque en verdad tiene que ser un rollazo, y si no que se lo digan a Telma Ortiz, que luego tienes que demandar  a toda la prensa y eso, quieras que no, se lleva su tiempo. 
Pero resulta que Bertie, otra cosa no, pero pesado se ve que era un rato, y después de pedirle a Elisabeth matrimonio seis o siete veces, obtuvo el tan ansiado "uf, vale". 
"Os lo dije que me iba a casar con ella. No se ha podido resistir, a la novena me ha dicho que sí"
Los recién estrenados duques de York vivían una existencia idílica, campestre, bucólica, alejados del mundanal ruido de Londres y su amor dio como fruto dos hermosas niñas, Isabel, Sumaje para los amigos y Margarita, a la que dedicaremos nuestro próximo capítulo porque es una diva, a sus pies me postro. Pero ahora viene cuando la matan y resulta que Eduardo se enamora de la Wallis y le dicen que si se casa con ella, se olvide de ser rey y Eduardo contesta, "Bertie, calienta que sales". Y de la noche a la mañana, Bertie se ve convertido en Jorge VI, rey de Inglaterra y Elisabeth, a la que ser cuñada de rey le parecía una contrariedad, en reina consorte. ¿No querías caldo? Pos toma.

Como si este especial de "princesa por sorpresa" fuera poco, al recién estrenado rey le tocó lidiar con la II Guerra Mundial y, ¿qué esperaba el pueblo de su soberano? Que se dirigiese a ellos para darles ánimos. ¿Y qué le pasaba a Bertie? Que era tartamudo, pero muy tartamudo, de sudar y todo. Y claro, tener que hablar por la radio no era lo que más ilusión le hacía al hombre, así que se buscó a un logopeda para que le ayudase con el trago, superando la prueba con éxito.

La Guerra avanzaba y las mujeres Windsor se refugiaron en el castillo que les dio nombre. ¿Qué te llevarías tú a un castillo desierto? Pues yo te digo lo que se llevó Elisabeth: las joyas de la corona. Sí, sí, las que están en la Torre de Londres, custodiadas por cuervos y beefeaters, esas que tienes que ver mientras te desplazas en una cinta automática, no vaya a ser que te encapriches de alguna y te la quieras llevar puesta. Las cogió, las desmontó, las metió en una caja de galletas holandesas (de esas en las que tu abuela tiene hilos y botones) y enterró la caja en una de las puertas del castillo de Windsor. Así mismo te lo digo. Yo ya me la imagino recibiendo las visitas, "pase, pase, no se quede usted en la puerta, querido".

El rey, mientras tanto, se quedó en Londres, lo que le valió la simpatía de sus súbditos y fraguó un plan para engañar a los alemanes sobre las intenciones del ejército británico. Consistía, fundamentalmente, en jugar al despiste: el rey acudía a distintos lugares, con la excusa de motivar a las tropas, haciendo creer a los nazis que los lugares que él visitaba era el punto que el ejército británico pensaba atacar; sin embargo, la ofensiva se libraba por otro lado, pillando a las tropas alemanas desprevenidas. Mientras tanto, su hermano Eduardo hacía cosas de nazis como quedar a tomar café con Hitler o maquinar un plan junto a los nazis para volver a ser rey después de la guerra.
"- Eduardo, ¿qué piensas?
- Cosas, Bertie.
- ¿Cosas de nazis?
- Sí, Bertie, cosas de nazis."
Pero por suerte, los planes salieron bien, Inglaterra ganó la guerra a Alemania y Eduardo no recuperó el trono, lo que trajo dos cosas buenas: la primera es que Europa no va con el brazo derecho en alto llamando taxis a día de hoy. La segunda, pero no menos importante, es que la hija de Bertie se convirtió en la reina más reina de todas las reinas: Sumaje.

Porque sí, amigos, Bertie murió. La criatura se fumaba tres paquetes de Ducados al día; encendía uno con la colilla del otro, pero cuando empezó a toser como muy fuerte, pensó que era por una almendra que se había comido. No se olió la tostada cuando empezó a esputar sangre, ni cuando le extirparon medio pulmón, y el muy cándido se fue al otro barrio sin saber que tenía cáncer de pulmón.

No lloréis mi muerte, que os dejo en buenas manos
La muerte de Bertie supuso, sin duda, uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, no por el fallecimiento en sí, sino porque trajo consigo la subida al trono del icono más importante que ha dado Inglaterra en su historia (vale, sí, amo profundamente a Sumaje, no lo voy a negar). Pero como ya os he dicho, antes de indagar en la historia de tan ínclita dama, nos detendremos en conocer a su hermana, la princesa Margarita, diva, leyenda pop, juerguista y loca del coño total. 
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